Estoy aquí para ti 💖


Este año cuando estaba viajando entré a un lugar de libros usados y encontré un libro que me llamó mucho la atención y que se vino conmigo a Chile. Ese libro se llama "You are here" (Tu estás aquí) y lo escribió Thich Nhat Hann, monje budista. Hay una frase que se quedó muy grabada en mi y refleja totalmente mi experiencia, dice "la verdadera declaración de amor es: 'querido yo estoy aquí para ti', porque el más precioso regalo que tú puedas darle a quien tú amas es tu verdadera presencia con cuerpo y mente unidos en solidez y libertad". La importancia de la presencia en las relaciones no es sólo el estar físicamente porque podemos estar en un lugar y mentalmente estar en otro. Alguien nos puede estar hablando y nosotros podemos escuchar pensando en otra cosa o pensando en lo que está hablando, en qué responder o cómo solucionarlo. Pero eso no es estar presentes. Eso es estar en nuestra mente. No podemos estar presentes para otros, ni comprender realmente lo importante que es, si no estamos y no sabemos estar presentes para nosotros mismos. Cuando hemos aprendido a estar presentes para nosotros mismos es que podemos valorar realmente el regalar nuestra presencia y el recibir la presencia de otros. Antes de eso es muy difícil entender lo que es la presencia y valorar el acto de amor que implica. La presencia consciente con nosotros mismos también es el mayor acto de amor que podemos darnos. Estar con nosotros mismos, escucharnos, sentirnos, habitarnos y reconocer la unidad interna con todo lo que nos rodea. Estar presentes es lo que nos permite realmente disfrutar la vida, es lo que hace que nuestra vida sea satisfactoria y que podamos apreciar todo lo maravilloso que nos rodea, es lo que nos permite estar centrados aún en los momentos más difíciles, es lo que nos hace sentir que nosotros estamos de nuestro lado y que podemos contar con nosotros mismos pase lo que pase. Estar presentes es principalmente un acto de amor consciente y este año he aprendido qué tal vez es el mayor acto de amor porque nuestra presencia consciente además es sanadora.

Ahora que estamos en temporada de eclipses y que este periodo se trata de reconocer y soltar las creencias, condicionamientos y hábitos que nos impiden habitarnos y atender nuestras necesidades emocionales, es importante reconocer que no podemos hacernos cargo de nuestras necesidades si no estamos en contacto con nosotros mismos, si no sabemos que necesitamos, si no nos escuchamos... si no sabemos estar con nosotros mismos realmente. Comprometernos con prácticas como la meditación es un gran acto de real amor propio. Ya que es comprometernos a escucharnos, conocernos y estar con nosotros mismos, y entonces entre otras cosas, podemos satisfacer nuestras necesidades emocionales y habitarnos. La sensación de hogar se lleva dentro. No es un espacio real con paredes tangibles, es sentir que estamos presentes con nosotros mismos y disponibles, abiertos a la vida, momento a momento. Eso nos hace sentir de vuelta en casa. Nunca es tarde para cambiar la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos y con los otros. Nunca es tarde para desarrollar amorosa presencia y regalarnos el estar con nosotros momento a momento, estar abiertos a la vida y presentes para nuestros seres queridos. Regalemos lo más importante que podemos dar, nuestra amorosa y consciente presencia a nosotros mismos y a todos quienes amamos.

Belén Dubó

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