Dar y recibir sin límites


Darle todo a un otro, estar siempre disponible, decir siempre que si, sin límites, suele tener las siguientes consecuencias:

- quien da sin límites siente que da mucho y no es retribuido - quien da sin límites no se siente valorado - quien recibe sin límites deja de ver lo que el otro le da - quien recibe sin límites se siente con derecho a exigir aunque no se de cuenta - quien da sin límites se siente con derecho a sacar en cara lo que da o victimizarse - si quien da sin límites no lo hace una vez el otro que recibe lo siente como una falla y no lo olvida o lo reprocha - quien da sin límites se siente culpable si no lo hace - quien recibe sin límites se acostumbra y no desarrolla sus propios recursos para hacer cosas que son su responsabilidad - quien da sin límites no ve que está anulando al otro - quien da sin límites deja de ver o posterga sus necesidades por satisfacer las del otro - quien da sin límites ocupa gran parte de su energía en hacer cosas que no le corresponden "por amor a otro", en vez de ocupar su energía en hacerse cargo de si mismo, por amor propio

En lo profundo:

- quien da sin límites aprendió en su infancia que hay que hacer cosas para ser digno de amor o para ser amado - quien da sin límites en el fondo espera que alguien haga lo mismo por él, o lo esperó en algún momento de su vida - quien da sin límites no sabe hacerse cargo de si mismo o elige no hacerlo por completo (con todo lo que implica) - quien da sin límites se valora a si mismo en cuanto a lo que hace o es capaz de hacer y no a lo que es - quien da sin límites necesita aprender a poner límites, a validarse, a darse cuenta que merece ser amado por lo que es, a conocerse, respetarse, valorarse y amarse a si mismo. - quien ha recibido sin límites ha dejado de verse a si mismo, deja de ver sus necesidades porque un otro está ahí para anticiparse a satisfacerlas, o deja de ver sus propios recursos porque un otro lo hace por él. Puede sentirse incapaz. No se hace responsable de si mismo. - quien ha recibido sin límites además de no verse a si mismo deja de ver al otro, a quien le da. Ese otro si da tanto, no necesita nada, o si necesita no puedo yo ayudarlo porque no tengo recursos. - quien ha recibido sin límites necesita aprender a poner límites, y a lidiar con la necesidad e incertidumbre para desarrollar sus recursos y hacerse responsable de si mismo, empoderarse y hacerse cargo de su vida.

Es válido para todo tipo de relaciones.

Belén Dubó


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